Los sistemas meteorológicos han detectado una nube extremadamente peligrosa de dióxido de carbono que viaja en la atmósfera terrestre. Una nube así es una prueba del efecto invernadero, y con el aumento de este gas, el calor queda más retenido en la atmósfera, aumentando los efectos destructivos del calor, lo que implica un aumento del número de desastres naturales, sequías en varias regiones y inundaciones en otras zonas. El derretimiento de los glaciares reduce el poder de enfriamiento del planeta hasta que la Tierra ya no puede equilibrar su temperatura.
A medida que esta nube viaja a lugares alrededor del globo, lo que podemos entender es que los efectos de las acciones del hombre terminarán generando sufrimiento a todos los seres del planeta. Y las consecuencias que podrían haber sido remediadas, o anuladas, vendrán por la soberbia del ser humano, al no entender que debe vivir en simbiosis con la naturaleza, y no en un sistema depredador.