Así que tenemos que tener al Altísimo como nuestro refugio, y en las Escrituras dice.<br>El Señor es mi refugio. Has hecho del Altísimo tu hogar.<br>No te pasará ningún daño, ninguna plaga llegará a tu tienda.<br>Porque él dará órdenes a tus ángeles acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos.<br>Te sostendrán en sus manos, para que no tropieces con una piedra.<br>¿Cuándo es la morada del Altísimo? Cuando somos su templo, y Él permanece en nosotros, y cuando Dios nos hace Su hogar, entonces nada puede hacer ningún daño.<br>Así es como estamos a salvo. Cuando Dios habita en nuestros corazones, así lo dice Jesús.<br>para que todos sean uno; y como tú eres, oh Padre, en mí y yo en ti, que ellos también estén en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.<br>Les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros;<br>Yo en ellos, y tú en mí, para que se perfeccionen en la unidad, para que el mundo sepa que tú me enviaste y los amaste, como también me amaste a mí.<br>De modo que somos uno con el Padre y el Hijo, y el Espíritu nos une a todos, y todos somos uno.<br>Que el Altísimo permanezca en nosotros para siempre.