La juventud y la pérdida de la esperanza

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Visualizações: 572   Data: 2021-09-01

La esperanza es un concepto humano de esperar algo. Normalmente uno desearía algo bueno.
Entonces cuando decimos falta de esperanza, estamos definiendo que la persona no espera algo bueno. Mira que esperar algo malo también es esperanza.
El problema de que la juventud no ve nada bueno es porque ya no hay bien ni mal en el concepto real. Como el hombre es el parámetro del bien y del mal, entonces el bien y el mal terminan estando bajo el control del grupo dominante.
Entonces, un niño que aprendió que los padres determinan el bien y el mal sin importar la razón o no. Cuando crecen descubren que tal cosa ocurre de la misma manera. Y así, la depresión y la tristeza ocurren naturalmente. Pues no habiendo bien ni mal, sólo existe el impuesto y el dominado.
Y el mundo de hoy está lleno de ejecutores y dominados. La sociedad en general se ha vuelto pasiva, mientras que los gobiernos se han vuelto imponentes, generando peso para la población.
En épocas antiguas, los hombres racionales generaron revueltas y fueron aglutinadores de mucha gente, que generaron revoluciones. Ya sea, por ejemplo, como la Revolución Francesa, o levantamientos que alteraron sistemas y eliminaron poderes.
Pero la sociedad es pasiva, con imposiciones gubernamentales y normas éticas manejadas por el sistema dominante. Así, lo que es correcto es lo que determina el dominante.
De esta manera, un joven pasivo no puede ver nada bueno para su futuro, que es visto por ellos como un sistema de esclavitud sin cadenas, en el que sus opiniones de hecho no son aceptadas.
Ya que en la historia las posiciones de la sociedad siempre han estado determinadas por las revueltas sociales, porque el sistema de poder busca el poder en sí mismo, elaborando normas y reglas que hacen del poder un grupo cerrado, y no una voluntad social.
De esta forma, una generación pasiva espera que sus padres sean buenas personas, como esperan que el gobierno sea bueno, por buenas personas. Si no, el pasivo no se rebela con sus padres, ni se rebela con sus gobernantes.
¿Y qué queda de la responsabilidad en esta situación? En esta situación, todos los problemas psicológicos ligados a la depresión se potencian en los jóvenes.
La solución sería una sociedad que reivindique sus derechos como antes, pero la educación de la apatía no genera tales individuos. Este círculo vicioso genera libertad para los poderosos, y peso legal en contra de la población.
Leyes extensas que controlan la sociedad común y leyes extensas que favorecen a la clase dominante. Hasta que en un momento hubo un bloqueo en el sistema.
Porque el sistema funciona bajo el control del trabajo y el consumo de la sociedad ordinaria, y la depresión destruye la sociedad ordinaria, y no hay clase dominante sin gobernada.
No hay riqueza para los grupos, no hay grupos más grandes para enviar riqueza a grupos más pequeños.
De esta forma, todo sistema económico tiene los días contados. Con el intento de hacer esclavos sin cadenas, se generan sociedades de muertos vivientes, y los muertos vivientes se comen los cerebros de los demás, y la sociedad se vuelve cada vez más ignorante.
Con eso siendo menos productivos, y sin productividad, menos generadores de riqueza, y sin riqueza, clases menos ricas, y sin clases ricas, se produce la degradación del poder.
Y con la ruina del poder favorece la anarquía. Así, la pérdida de la esperanza de la juventud no es una ilusión, es algo que si lo piensas bien, tiene un gran significado real.