Las tasas de evolución hacen imposible la diversidad de especies

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Richard Lenksi realizó un experimento que duró más de 25 años en el que generó varias generaciones de la bacteria Escherichia coli en el laboratorio, generando 10.000 generaciones en el estudio.
Con este ritmo de generación, fue posible notar una alta acción evolutiva, si definimos que los ritmos mutacionales son necesarios para comprobar la variabilidad de especies en el planeta Tierra.
Pero no es así, dice el estudio. "Sin embargo, no hemos visto ninguna evidencia convincente de una puntuación más radical, como cuando un cambio adaptativo desencadena una cascada de otros cambios".
Lo que pasa es que aun en diversidades de generaciones en un experimento de 25 años, no generó mutaciones en nivel y calidad para explicar las macroevoluciones.
Ya que una evolución no está ligada a un medio hostil que reduciría el número de especies, sino el número de individuos.
Aun así, con reducción de alimentos o no, el experimento demostró que no tenía tasa de mutación y calidad para probar las macroevoluciones que se supone que existieron en el planeta Tierra.
El estudio, por no llegar a las respuestas que suponía, declara varias ideas de limitaciones, que no equilibran el medio ambiente común de la naturaleza.
Porque si la evolución hubiera existido, tendría un ritmo evolutivo no en un sistema específico, sino en todos los sistemas posibles, ya que la variabilidad de las especies se encuentra en los más diferentes ambientes y situaciones.
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