Estamos en junio de 2014 y el telescopio espacial James Webb ha conseguido detectar la galaxia más lejana. El telescopio ya había detectado otras, y sigue haciéndolo.
Ahora ha detectado una galaxia, que según los datos tiene aproximadamente 13.500 millones de años. Y se puede localizar esta galaxia en la foto más detallada tomada por James Webb.
En ella podemos ver JADES GS z14, una galaxia extremadamente brillante, pero recordemos que esta luz tiene 13.500 millones de años, lo que significa que la galaxia debe ser ahora un gran agujero negro. Este nuevo descubrimiento significa que los pilares que sostienen la teoría del Big Bang empiezan a resquebrajarse.
Y es que esta galaxia es extremadamente brillante y emite hidrógeno y oxígeno, lo que determinaría generaciones de estrellas, ya que el oxígeno sólo podría existir externamente, con la destrucción de estrellas.
Y ahí radica el problema: son 290 millones de años después del Big Bang, y una estrella dura una media de 1.000 a 10.000 millones de años. ¿Y cómo podrían haber explotado las estrellas en 290 millones de años si la vida media es de miles de millones de años?
Es más, en los 290 millones de años transcurridos desde el Big Bang, ni siquiera debería haber habido luz, es lo que se llama la edad oscura.
En la actualidad, los descubrimientos de James Webb están echando por tierra cada vez más la teoría del Big Bang, hasta el punto de que se están desarrollando ideas sobre la producción de galaxias instantáneas a través del Big Bang. De hecho, existe una abrumadora carrera por encontrar mecanismos que preserven la teoría del Big Bang. En cierto modo, la ciencia nunca debería tratar de salvar una teoría.